El impago: pasos a seguir llegado el caso

Le puede pasar a cualquiera. Tomas una decisión equivocada, te caen dos imprevistos en forma de pagos, una multa o una reparación con la que no contabas, o desaparecen los ingresos familiares por irse al paro un miembro, y de repente: estás en una situación que te lleva al impago de tus deudas y préstamos personales.

A partir de ahí podrías vivir con esa angustia de deber dinero y no saber cómo afrontarlo. Deber dinero puede crear una bola de nieve que va creciendo con el tiempo, debido a los intereses y a las comisiones vinculadas a la penalización de intereses deudores o las reclamaciones de posiciones deudoras. Todos los contratos de préstamos las incorporan, prácticamente sin excepción.

Para esta situación, tienes algunos consejos para lidiar con el mañana de un impago. El primer consejo es para tenerlo en cuenta antes de que llegue el impago. De hecho, es para ponerlo en práctica en el momento en el que se va a prestar el dinero. Recuerda leer bien el contrato de préstamo, las condiciones, la ficha de información del préstamo y lo que pasa en cada situación (pago anticipado o demora, por ejemplo). Todos los prestamistas enlazados desde LoanScouter cumplen estos requisitos.

La prevención vale por dos: cómo prevenir los impagos

Otro consejo para no caer en una situación de impago total es actuar cuando ves que vas a llegar al límite de tus ingresos y deudas mensuales. Si debes dinero y calculas que no vas a poder pagar esa cuota, ponlo en conocimiento del banco o de la entidad acreedora para intentar negociar una solución. Puede que te ofrezcan aplazar varios pagos a cambio de unos intereses, o cambiar las cuotas a otras a  las que puedas hacer frente. A la entidad le interesa que pagues el préstamo tanto como a ti, por lo que serán flexibles casi siempre.

Si ves que no vas a poder pagar una deuda lo primero que debes hacer en todo caso es comunicarlo al prestamista para barajar opciones. En cambio, al momento en que ves que ya has caído en el impago tienes la opción de proponer una reunificación de deuda, con esa misma entidad o con otra. 

Esta maniobra suele hacer cuando se tienen varios préstamos, incluso con entidades financieras diferentes. La idea es unirlas todas bajo el paraguas de un único crédito aunque debes tener en cuenta que tendrás que pagar durante más años y por tanto más intereses. En otras ocasiones, los acreedores optan por aceptar una quita de deuda. Es decir, dejar sin cobrar una parte para asegurarse al menos el reembolso de otra. 

Mejor negociar o reunificar que empeorar la situación

En los casos de impago juega un papel importante la negociación. Ampliar los plazos a condición de cobrar te conviene más que ajustarte a tiempos más cortos y no poder hacerlo. Eso sí, puedes exigir más intereses. Y siempre te queda la opción de acudir a la justicia y recurrir a mecanismos como la ley de la segunda oportunidad, eso sí, si reúnes todos los requisitos que ésta marca. Piensa que la entidad también puede ir a la justicia en caso de impago para reclamarte las deudas y ejecutar tus bienes en forma de embargo.Volviendo a un consejo para que ni deudor ni acreedor lleguen a esta situación. Si te piden dinero piénsalo muy bien antes de hacerlo, exige alguna garantía, deja constancia por escrito y no dudes en negarte, por muy familiar o amigo que sea, si no lo ves claro. En el caso de ser tú el que necesite el dinero prestado, calcula bien lo que necesitas, no pidas sin ton ni son, y asegúrate de que las cuotas mensuales son compatibles con tu situación financiera. El Banco de España recomienda endeudarse por debajo del 35% de los ingresos netos mensuales.