La firma de un crédito y todo lo que hay que considerar

Quien desee obtener financiación bancaria debe saber qué firmará y los compromisos que asumirá con esta acción. El tipo de interés, las comisiones aplicables y el plazo en el que se devolverán las cuotas son algunos de los aspectos sobre los que reflexionar para comparar diferentes préstamos y las ofertas de las múltiples entidades financieras.

Pedir el dinero mínimo necesario

La obtención del crédito es, para muchas familias, la única manera de comprar un coche, hacer un viaje, reformar la casa o estudiar en el extranjero. Otras veces el interés por solicitar un préstamo se centra en la facilidad para devolver en cuotas mensuales una cantidad de la que no se dispone en ese momento. En cualquier caso, uno de los datos que el ciudadano debe conocer al solicitar un préstamo es el dinero que necesita pedir al banco. Antes de hacerlo, es conveniente estudiar la capacidad de endeudamiento. La manera más sencilla de hacerlo es calcular el dinero que tiene en la actualidad, los ingresos fijos que recibirá en el futuro, los gastos mensuales a los que tiene que hacer frente y los posibles imprevistos. De este modo, se hará una idea del dinero que necesita y que puede pedir sin arriesgar su patrimonio, así como del tiempo en el que podrá devolverlo.

Comparar las ofertas de entidades bancarias y no bancarias

Es aconsejable hacer este tipo de operaciones con tiempo. Esto permitirá al interesado acudir a varias entidades para informarse y conocer cuál ofrece mejores condiciones o qué bancos y cajas se adaptan de manera óptima a sus circunstancias personales.
Hay que fijarse en el cuadro de amortización del préstamo, que permite comparar las ofertas de cada entidad. El abanico de posibilidades es muy amplio. En el caso de pedir dinero en empresas poco conocidas, hay que asegurarse ante las autoridades monetarias de que están autorizadas para realizar esta actividad.

Los costes y las comisiones

El tipo de interés no recoge el coste total que genera el préstamo, porque no incluye conceptos como las comisiones u otros gastos. La comparación entre las ofertas de diversas entidades o de diferentes créditos no se puede llevar a cabo si sólo se atiende al tipo de interés. Para este fin se utiliza la Tasa Anual Equivalente (TAE), un indicador que, en forma de porcentaje anual, refleja el coste efectivo de un producto financiero, en este caso, un préstamo.

La TAE se calcula de acuerdo a una fórmula que tiene en cuenta el tipo de interés nominal, la frecuencia de los pagos (mensuales, trimestrales, etc.), las comisiones bancarias y otros gastos o ingresos. Hay, además, unos criterios para el cómputo de estos factores, en función de la naturaleza de la operación. No se incluirán en el cálculo de la Tasa Anual Equivalente los gastos que el cliente pueda evitar, como los costes de las transferencias de fondos, los pagos a terceras personas (honorarios notariales) o los correspondientes a seguros o garantías. Sí forman parte del cálculo las primas destinadas a garantizar a la entidad el reembolso del crédito en caso de fallecimiento, invalidez o desempleo, siempre que ésta imponga su suscripción para la concesión del crédito.

Las comisiones son otro de los conceptos que requieren atención. El banco o, en menor medida, las entidades financieras online, puede cobrar a quien solicita un crédito por una serie de servicios. En ocasiones, el cliente debe abonar el dinero incluso en el caso de que la entidad no llegue a concederle el capital solicitado.
Las comisiones más habituales son la comisión de apertura, la comisión por modificación de condiciones o la comisión por amortización o cancelación anticipada.

La normativa establece que las entidades financieras están obligadas a informar sobre la TAE y las comisiones de sus operaciones en la publicidad que haga referencia a coste o rentabilidad, en los contratos, en los documentos de liquidación y en las ofertas vinculantes en las páginas web donde ofrecen sus servicios financieros.