Los dos principales tipos de aval bajo la lupa: avales personales y avales de coche

Cuando hablamos de préstamos con la posibilidad de utilizar aval, prácticamente todos lo permiten, en especial vía un segundo titular del préstamo, pero también en aquellos casos específicos en que la entidad acepta o bien requiere la aportación de un aval concreto para conceder el préstamo.

Tipos de aval o garantía para préstamos

Hay varios tipos de aval, pero los más habituales son:

  • Avalista: el aval personal o solidario (una persona)
  • Coche: el vehículo propio como garantía
  • Propiedad: la vivienda o inmueble como garantía hipotecaria

El avalista: un aval personal o aval solidario

El avalista es una persona física o jurídica (empresa) que se presenta como garantía de pago por si el titular del crédito no puede asumir el pago. Es habitual que préstamos de grandes importes y operaciones importantes de bancos y financieras soliciten la presencia de un aval.
El avalista puede ser cualquier persona siempre y cuando ésta tenga la misma capacidad de pago que el titular del préstamo. Normalmente se incorpora en el mismo momento del contrato.
El avalista debe:

  • Disponer de ingresos estables o regulares: una nómina, pensión, subsidio o prestación, suficientes para hacer frente a las cuotas del crédito.
  • No tener deudas pendientes, ni préstamos propios de gran valor, y no estar en ASNEF
    • Si el avalista dispone de bienes propios, como viviendas, podrían ser garantías adicionales que incluso ayudan más a conseguir importes interesantes de dinero.
  • El avalista debe ser mayor de edad y residente en España, si es persona física, o empresa con solvencia acreditada, si es persona jurídica

Ser avalista es un paso importante y con cierto riesgo. Si se trata de un préstamo a largo plazo, puede ocurrir que el titular no pueda pagar y las repercusiones obliguen al avalista a responder. El avalista debe conocer las condiciones del préstamo y tener disposición a asumirlo si se da el caso, así que debe ser una persona de confianza.

El avalista responde en caso de impago con todos sus bienes presentes y futuros como si fuese el titular del préstamo. Esto sucede cuando la entidad ha intentado cobrar la deuda por parte del titular, sin éxito. El avalista cubrirá hasta allí donde el titular no llegue, puede tratarse de una cobertura parcial. Lo mismo sucede con posibles penalizaciones, intereses de demora y demás.

El avalista tiene, pues, las mismas obligaciones y consecuencias legales en caso de impago, y la entidad puede dirigirse contra ella con todas las de la ley para embargar sueldo, propiedades u otros bienes, aunque es muy poco frecuente que se llegue a tal extremo.

El coche: préstamos con el aval del coche

Otra alternativa si se necesita dinero urgente es disponer del vehículo propio para llevar a cabo una operación mediante la cual se entrega el coche sin necesidad de dejarlo, como garantía de préstamo.

Así se pueden conseguir cantidades superiores a varios miles de euros incluso estando en ASNEF o si no tienes nómina, eres jubilado o autónomo.

El coche es la garantía de pago, así que existe un riesgo de perder el coche si no se devuelve el dinero del préstamo conforme a lo acordado en el contrato.

Como todo préstamo, los préstamos por tu coche incluyen intereses que son establecidos de antemano y que deberán ser asumidos incluso en el caso de pago anticipado.

Los préstamos con el coche como aval tienen la grandísima ventaja de que te permiten seguir utilizando el coche con normalidad, y la cuota que asumes es como una cuota de alquiler por el vehículo, con la diferencia de que te han adelantado ese dinero sin tener que venderte el coche. Si necesitases más dinero podrías entregarlo y renunciar a utilizarlo, pero eso es otro caso.

Con esta operación puedes conseguir hasta el 80% del valor actual del coche de acuerdo con las tablas de valoración de vehículos o el precio de mercado. ¿Imaginas poder conseguir hasta 10.000 euros o más y sigues teniendo el coche? Es posible.

Para que el coche sirva como garantía debe ser propiedad del titular, estar a su nombre, no tener cargas y no tener cierta antigüedad, normalmente 10 años. Los requisitos en resumen son:

  • Ser titular del vehículo.
  • El vehículo tiene que estar libre de pagos
  • La documentación del coche en regla y vigente

Este tipo de operación se puede realizar mediante una devolución del préstamo de forma flexible (de promedio, de 1 a 5 años es lo normal), a un interés competitivo (7-15%).

Una de las condiciones del contrato es que el vehículo cambia de nombre, así que se debe gestionar y tramitar ese aspecto como si se empeñase el coche.